lunes, 9 de julio de 2018

Se acomoda la chaqueta de jeans


Se acomoda la chaqueta de jeans:

para llevársela a donde nadie
para tragársela, esperando
por un gesto pequeño
atenuante
una suerte de soprano, o tiple
aullado por pronunciarse
frunciendo el goteo
de un caer de plomo
que da de asfixia
que da de ensueño.
Para sacarse de a poquito el viento que lo empuja
a tragar ese paracetamol vencido
que se estanca entonces en su garganta enmohecida
haciendo chillar la luz
atosigada
del día que iba a ser mañana.
Para usarte como complemento adicional del ahorro
y así
resguardarse de la extinción probable
de un desamparo como secuela
o de una incidencia próxima.
Para abrirse, partirse, como cáscara de pintura seca,
mojado por el orgasmo frenético
de un corte
de un follar hueco desafiado en la distancia
coagulante como una inyección 
que no zanja en un grito.


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