jueves, 18 de junio de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
Hoja
Como una hoja cae en la tierra
para ser cuidada por dos manos que tiemblan
y parecen tintinear su destino tan tibio
que su pulsar amortigua.
Recoge la hoja que cae
para, sin quererlo, destrozarla
en ambas manos.
Y bajo el sol que brilla
e ilumina tu cabello opaco
de rodillas caer como la hoja
con ambas manos en el suelo
mientras lluvia de tus ojos cerrados
profana la tierra que recibía tan solo agua.
Alrededor tantas hierbas crecen
cercando la jaula al villano
encerrándo su pena
bajo el árbol.
Y en su encierro verde y blando
no quiere moverse.
Solo veo su respirar
de vez en cuando,
y de vez en cuando
recuerdo la hoja destrozada
que cobró venganza
en la tierra vacía.
para ser cuidada por dos manos que tiemblan
y parecen tintinear su destino tan tibio
que su pulsar amortigua.
Recoge la hoja que cae
para, sin quererlo, destrozarla
en ambas manos.
Y bajo el sol que brilla
e ilumina tu cabello opaco
de rodillas caer como la hoja
con ambas manos en el suelo
mientras lluvia de tus ojos cerrados
profana la tierra que recibía tan solo agua.
Alrededor tantas hierbas crecen
cercando la jaula al villano
encerrándo su pena
bajo el árbol.
Y en su encierro verde y blando
no quiere moverse.
Solo veo su respirar
de vez en cuando,
y de vez en cuando
recuerdo la hoja destrozada
que cobró venganza
en la tierra vacía.
martes, 21 de abril de 2015
1 -
Es inevitable pretender saber más, cuando lo poco desesperanza. No importa cuantas veces caiga en lo obscuro, en las tinieblas, su placer me acaba. Y saber mucho, abarcar todo, tan lejano es que, en tiempo sería infinito. Pues no persigo el deambular excesivo, que se sumerje bajo la armonía de un vaivén. Creo la verdad, que no existe tal armonía. Me queda la curiosidad eternamente insatisfecha. Jamás podría querer satisfacerla, tan solo es la dicha del saber y no saber, de sentir o no sentir. Amparo la posibilidad de desear lo opuesto. Tantas luces suelen decir lo mismo. No puedo si no emocionarme al pensar que el saber parece abatirme, y criar lentamente un nido de rencor ante lo nuevo, ante lo que roza suavemente más cuida mi recorrido. Es la sinceridad la que sufre el asalto, en un camino de encubridores guerreros.
lunes, 6 de abril de 2015
Aborrezco
Aborrezco
cuando silba
el pájaro, y llama
la pérfida envestida
que acontece su
pensamiento.
Porque ya cansada
de la inquietud
solo quiero
respirar
de
nuevo.
Más duermo
a tu lado
y ya no hay
pájaros que
silben patrañas.
Solo de tí
y de mí
envueltos
y entre lunares
apreto
para sonreír cada vez
por el beso
deprisa.
De prisa y
rápido
pasa el tiempo
como si en verdad
no pasara
como si estuviese
tan lento
como la música de un baile,
del frío, de alguna
briza.
Envuelvo como envueltos
ambos abrazados
en un juego de palabras
que juegan a jugar
jolgorios de
camisas.
Y vestido de camisa
me recuerda
que así olvido toda pena.
Olvido hasta el silbido
que acontece
punzante
como una herida que no cierra
o cierra para abrirse
deprisa.
domingo, 5 de abril de 2015
Miguel Hernández
A MI HIJO
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas.
Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,
como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,
con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado.
Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,
al fuego arrebatadas de tus ojos solares:
precipitado octubre contra nuestras ventanas,
diste paso al otoño y anocheció los mares.
Te ha devorado el sol, rival único y hondo
y la remota sombra que te lanzó encendido;
te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,
tragándote; y es como si no hubieras nacido.
Diez meses en la luz, redondeando el cielo,
sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.
Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;
atardeció tu carne con el alba en un lado.
El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente,
carne naciente al alba y al júbilo precisa;
niño que sólo supo reir, tan largamente,
que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa.
Ausente, ausente, ausente como la golondrina,
ave estival que esquiva vivir al pie del hielo:
golondrina que a poco de abrir la pluma fina,
naufraga en las tijeras enemigas del vuelo.
Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
de llegar al más leve signo de la fiereza.
Vida como una hoja de labios incipientes,
hoja que se desliza cuando a sonar empieza.
Los consejos del mar de nada te han valido...
Vengo de dar a un tierno sol una puñalada,
de enterrar un pedazo de pan en el olvido,
de echar sobre unos ojos un puñado de nada.
Verde, rojo, moreno: verde, azul y dorado;
los latentes colores de la vida, los huertos,
el centro de las flores a tus pies destinado,
de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos.
Mujer arrinconada: mira que ya es de día.
(¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!)
Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
la noche continúa cayendo desolada.
TODO ERA AZUL
Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
Porque el color hallaba su encarnación primera
dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.
Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.
Se los devoran. ¿Sabes? No soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando se me alejaba, me despedí del día.
La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron. Y están brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonía.
Carta
Jamás dedicaría palabras
que designaran lo cierto
hacia otro que
me olvide con sus ojos,
Las manos
buscan gracias
de juegos fortuitos
de miradas que ocultas
desaparecen como el humo,
Queda en mí
algo que rescato o
queda
la frase desvanecida
flotando.
Flores cantan, una vez más
hacia la luz que no se agota
para exigirle su silencio
flaco graznido del cuervo.
Y cuando negros me observan
como si robara,
parten las gallinas en la madrugada
cacarean las gallinas malvadas
y mi piel entumida te recibe
con fresco júbilo
con flores con olor a nada.
Escucho asqueada
para espantarme, perpleja
frente, no ver nada.
Nada más,
nada en mí tampoco,
nado hacia el fondo de la fosa
nado y tantos cadáveres me contemplan
como si la vida, les trajera
entre tantos restos.
Viertan, por favor en mí
algo suficiente
que no agote más mentiras,
para que baile transparente.
Y no baile despojada
de lo bello
pues marca el tiempo las horas
y me pierdo entre tantos destellos.
Es su sombra que de lejos
gime demente
por ser acogida
por alguna otra sombra.
Silueta oculta con la cual repito
que nada deja de ser
un tornillo botado
una rosca o el caparazón
de un caracol.
Insistencia maldita
reanuda todo aquello
que quedó suelto.
Disperso en un aire
que todo se lo come.
Pero incluso el aire
que respiro
pareciera también
necesitar un otro.
martes, 31 de marzo de 2015
sábado, 28 de marzo de 2015
Una mujer
Una mujer que brilla serenamente
vive recostada en su anhelo
asombra con luz a la cría
de sí, de sí misma, solemnemente.
Igual que un astro inútil
reservado a gestos suspirados
versátiles como la cría
de alguna estrella sutil.
Inoportuna desobedencia del alma
demonio que el reflejo profana
no intenten curar mis días,
tan solo denme más calma.
La arena desierta del fardo
se acerca en soledades hondas.
Consumen en tinieblas mis días
por uno o dos versos más largos.
El cielo solía mirar claro y rosa
ahora ya siempre obscurece.
Más que me importa mientras ría
mientras viva conserve mis cosas.
En sus hombros caigo constantemente
pues sus ojos, comidos se comen
y ya no sé si olvido mientras ría,
mientras pierda aquella, o todas mis cosas.
vive recostada en su anhelo
asombra con luz a la cría
de sí, de sí misma, solemnemente.
Igual que un astro inútil
reservado a gestos suspirados
versátiles como la cría
de alguna estrella sutil.
Inoportuna desobedencia del alma
demonio que el reflejo profana
no intenten curar mis días,
tan solo denme más calma.
La arena desierta del fardo
se acerca en soledades hondas.
Consumen en tinieblas mis días
por uno o dos versos más largos.
El cielo solía mirar claro y rosa
ahora ya siempre obscurece.
Más que me importa mientras ría
mientras viva conserve mis cosas.
En sus hombros caigo constantemente
pues sus ojos, comidos se comen
y ya no sé si olvido mientras ría,
mientras pierda aquella, o todas mis cosas.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Canto I
¿Qué les importa el frío a los muertos?
Un sol que da a penas
su luz en soledades.
Podría ser flor o ser nada.
O ser quizás un transeaúnte detenido
y de su existencia
suavizar la cruz.
Juego al ayer
mientras de suspiros
se alimenta mi reflejo.
En mi la tristeza no cabe
un dormir teñido por los sueños
sueños de los cuales no despierto.
Hay una mujer en ellos.
Con su cabello cubre su cuerpo.
Ceñida en el suelo
me mira, obscurece
sus palabras cuando está sola.
En el mar su tumba,
en sus ojos su lecho.
Con sus manos cubría un zorzal
que huía por desaparecer.
¿Les importará, acaso, su último aliento?
Perlas y cortes
fiestas ocultas y de mentira.
Bajo un mar que todo se lo lleva.
Poemas infinitos
que no dejan de alargarse.
También el mar se los lleva.
En la arena, desnuda, espero
algún consuelo
que ilumine la pequeña
distancia.
Desesperanzadoras distancias.
Claro, sí
le concedo en su mirar alguna verdad.
Más no dudo, le negaría
cuantos cantos bellos quisiera.
Estoy lejos y así, cerca,
podría abalanzarme
y jurar vengar todo suspiro.
Más es fácil, posiblemente,
como mujeres al sol
venden su alma condenada.
¿Les importaría algo, a cambio de una sonrisa indigente?
Bajo su entierro he puesto tantas flores.
Podría ser flor
o ser nada.
Bajo mi entierro he cantado villancicos
para así concederme alas
o pétalos de terciopelo.
Podría ser flor o ser nada.
Caigo hacia abajo
y el misterio me atrajo
a cuevas derrotadas
hacía años.
He comprendido mejor, talvés
cómo llegue, y si en la búsqueda
me perdí .
Rostros añorados y borrados,
arrazados por el mar de mis sueños.
Rostros borrados pues,
olvidamos para recordar.
Un sol que da a penas
su luz en soledades.
Podría ser flor o ser nada.
O ser quizás un transeaúnte detenido
y de su existencia
suavizar la cruz.
Juego al ayer
mientras de suspiros
se alimenta mi reflejo.
En mi la tristeza no cabe
un dormir teñido por los sueños
sueños de los cuales no despierto.
Hay una mujer en ellos.
Con su cabello cubre su cuerpo.
Ceñida en el suelo
me mira, obscurece
sus palabras cuando está sola.
En el mar su tumba,
en sus ojos su lecho.
Con sus manos cubría un zorzal
que huía por desaparecer.
¿Les importará, acaso, su último aliento?
Perlas y cortes
fiestas ocultas y de mentira.
Bajo un mar que todo se lo lleva.
Poemas infinitos
que no dejan de alargarse.
También el mar se los lleva.
En la arena, desnuda, espero
algún consuelo
que ilumine la pequeña
distancia.
Desesperanzadoras distancias.
Claro, sí
le concedo en su mirar alguna verdad.
Más no dudo, le negaría
cuantos cantos bellos quisiera.
Estoy lejos y así, cerca,
podría abalanzarme
y jurar vengar todo suspiro.
Más es fácil, posiblemente,
como mujeres al sol
venden su alma condenada.
¿Les importaría algo, a cambio de una sonrisa indigente?
Bajo su entierro he puesto tantas flores.
Podría ser flor
o ser nada.
Bajo mi entierro he cantado villancicos
para así concederme alas
o pétalos de terciopelo.
Podría ser flor o ser nada.
Caigo hacia abajo
y el misterio me atrajo
a cuevas derrotadas
hacía años.
He comprendido mejor, talvés
cómo llegue, y si en la búsqueda
me perdí .
Rostros añorados y borrados,
arrazados por el mar de mis sueños.
Rostros borrados pues,
olvidamos para recordar.
viernes, 13 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
Bajo penas
¿El caos se origina
desde la entrada o la venida?
No es la verdad,
tampoco una mentira.
No es el descanso,
no es la agonía.
Un abismo incompleto
esperas incrédulo, y
que no sea para siempre
más
mi dolor ampara
tu dolor,tu suerte.
¿Cuán válidos son todos mis pensamientos
para encolerizarse con tus
cuestionamientos?.
¿Y qué mas me queda,
que seguir lo escrito?
Una casa, un hijo,
una tumba con mis flores.
¿Serán aquellas flores realmente mias?
No estoy yo para juzgarlas,
y cargo descalza mis piedras
y sueño en cubrir mi piel
cada resto de ella
no ser ante tanto ojo
no varar entre tantas veredas.
Si sigo mi destino
completo y predicho
almenos algo obtengo
y es de lo cual me han hecho estar segura.
¿No está menos preciada aquella seguridad?
Es lo único que nos han dado.
Eso y algunas promesas diluídas,
en el tiempo.
Es el tiempo quien ya pareciése no valer nada,
pues el presente corrompe
y así, el futuro me aterra.
Si en un otoño como este,
caigo en vientos de las
cumbres más deshechas,
del abrazo ausente y de algún olvido
que pareciera repetirse en melodías;
Entonces pretenderé olvidarme
que alguna vez existí.
Así que no vivan restos ni vestigios
de un alma que atormentada se sumerge
en el espejo reflejado del agua
y se hunde al no reconocerse,
pues prefiere que todos la olviden a ella.
desde la entrada o la venida?
No es la verdad,
tampoco una mentira.
No es el descanso,
no es la agonía.
Un abismo incompleto
esperas incrédulo, y
que no sea para siempre
más
mi dolor ampara
tu dolor,tu suerte.
¿Cuán válidos son todos mis pensamientos
para encolerizarse con tus
cuestionamientos?.
¿Y qué mas me queda,
que seguir lo escrito?
Una casa, un hijo,
una tumba con mis flores.
¿Serán aquellas flores realmente mias?
No estoy yo para juzgarlas,
y cargo descalza mis piedras
y sueño en cubrir mi piel
cada resto de ella
no ser ante tanto ojo
no varar entre tantas veredas.
Si sigo mi destino
completo y predicho
almenos algo obtengo
y es de lo cual me han hecho estar segura.
¿No está menos preciada aquella seguridad?
Es lo único que nos han dado.
Eso y algunas promesas diluídas,
en el tiempo.
Es el tiempo quien ya pareciése no valer nada,
pues el presente corrompe
y así, el futuro me aterra.
Si en un otoño como este,
caigo en vientos de las
cumbres más deshechas,
del abrazo ausente y de algún olvido
que pareciera repetirse en melodías;
Entonces pretenderé olvidarme
que alguna vez existí.
Así que no vivan restos ni vestigios
de un alma que atormentada se sumerge
en el espejo reflejado del agua
y se hunde al no reconocerse,
pues prefiere que todos la olviden a ella.
miércoles, 4 de marzo de 2015
FIN
Ciertos eventos me guían hacia un final
que abruma y desprende
el caparazón con que me cubro
en noches obscuras
en dolores ajenos.
Con colores de esmeraldas
se reflejan llamativos los ojos
de fantasmas sumergidos en la amplitud
del vacío.
Pretendo seguir aún,
mientras el fuego se apague
y mis piernas tiemblen
por dar otro paso.
Pues camino para no ahogarme,
y con cada paso penetro la marea,
desconocida y gigantesca.
No hay tierra a la vista,
¿Alguna vez la habrá?
Solo un ritmo repetitivo.
Solo el crujido de los dientes
que silenciosos juegan a besarse mientras duermo.
Y mientras duermo un mar se lleva mis cosas.
Más pronto me las devuelve mojadas y arrugadas.
Para asustarme
y luego alentarme en la cuna.
Mientras duermo un mar se lleva personas
y no todas vuelven,
pues flotan tras la ola despreciable
y yo lejos estoy de rescatarlos
aún lucho por encontrar la tierra.
¿Con qué caparazón podría cubrirme
ahora que varo en las aguas desconocidas?
Solo me permito pensar en un final.
que abruma y desprende
el caparazón con que me cubro
en noches obscuras
en dolores ajenos.
Con colores de esmeraldas
se reflejan llamativos los ojos
de fantasmas sumergidos en la amplitud
del vacío.
Pretendo seguir aún,
mientras el fuego se apague
y mis piernas tiemblen
por dar otro paso.
Pues camino para no ahogarme,
y con cada paso penetro la marea,
desconocida y gigantesca.
No hay tierra a la vista,
¿Alguna vez la habrá?
Solo un ritmo repetitivo.
Solo el crujido de los dientes
que silenciosos juegan a besarse mientras duermo.
Y mientras duermo un mar se lleva mis cosas.
Más pronto me las devuelve mojadas y arrugadas.
Para asustarme
y luego alentarme en la cuna.
Mientras duermo un mar se lleva personas
y no todas vuelven,
pues flotan tras la ola despreciable
y yo lejos estoy de rescatarlos
aún lucho por encontrar la tierra.
¿Con qué caparazón podría cubrirme
ahora que varo en las aguas desconocidas?
Solo me permito pensar en un final.
domingo, 22 de febrero de 2015
Que triste es,
mirarse al espejo y no creerse.
Creerse,
por no quererse.
Y si se
reflejara una gota de agua en alguna esquina,
no quererla
tampoco.
Y llorarse
todos los días en secreto y a voz callada,
porque una
vez que escribo estoy sola,
sola yo
conmigo.
Yo y una
mísera cantidad de palabras
qué inútiles,
jamás se expresarían
no, ni si
quiera una fracción
de cuanto
quiero pasar.
Más que
lindas que son algunas
parecen poder
cantar bajo el agua
con la voz
más aguda
y sosteniendo
un paragüas.
Tantas
cosas las embellecen.
Tantas a mi
me palidecen.
Pues me
hablo a mi misma para estar con el otro
bajo cielos
y mareas y gaviotas.
Pero
retumba en mi el verso
“Tal vez
nos quede todavía
algún árbol
en la ladera que podamos nosotros contemplar
de nuevo cada
día”
ya que lo
bello es en mí, mi salida.
Y esa frase
tanto me duele,
como si
quemara el fuego en mis manos.
domingo, 25 de enero de 2015
Si respiro
lento, me ahogo.
Cada vez más
lento.
Sí, me quedo sin aire.
No tengo
ningún invitado hoy. Estoy sola. Yo y un día de otoño en primerizo verano.
Mi soledad
duerme sin embargo. Yo bajo un supuesto grupo de intolerancias graves.
Crueles, y
graves, atormentadas y graves.
Si desahogo
mi conciencia hasta cierto nivel de, de abreviaturas silenciosas, puedo tan
solo elegir estas letras, juntarlas, unirlas para entregarme algo de lo cual
creerme.
Está el
silencio abrumador que hurguetea mis
oídos cuando no encuentro nada.
Está la
necesidad de encontrar la palabra precisa. La descripción precisa.
Precisa es
una de ellas.
Está el
frío y la piel de gallina.
Está el
sonido de la palabra “estar”.
péro
Las
consecuencias no aparentan
Todavía no,
aún no.
Alguna de
las más puras ocasiones
Pronto emprenderán
vuelo.
¡Que familiar
desgracia!
Un sutil
hueco obscuro
En medio de
la galaxia.
Un olvido
acertado
contra toda
casualidad.
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