viernes, 31 de enero de 2014
Sus ojos acallaban como la orquesta del silencio
mientras en mi virtud de cría
cubría con mi mano su mejilla húmeda.
La verdad ocultaba memorias enterradas
en tierra hermética.
Un día de verano
en el que mis manos tiritaban,
se dio vuelta la sangre cuidada.
Y, sin embargo
la luna lloró trincheras.
Derramó tanto niebla como agua salada.
En mi virtud de cría habría abierto mi boca
y tragado sonriente.
Pero crecí antes de tiempo y
preferí alcanzarla con una mano
he intentar guardarla para siempre.
mientras en mi virtud de cría
cubría con mi mano su mejilla húmeda.
La verdad ocultaba memorias enterradas
en tierra hermética.
Un día de verano
en el que mis manos tiritaban,
se dio vuelta la sangre cuidada.
Y, sin embargo
la luna lloró trincheras.
Derramó tanto niebla como agua salada.
En mi virtud de cría habría abierto mi boca
y tragado sonriente.
Pero crecí antes de tiempo y
preferí alcanzarla con una mano
he intentar guardarla para siempre.
lunes, 27 de enero de 2014
Desnudo un baile en la lejanía
separa mi alma de los recuerdos.
Merecidas lágrimas brotan de
pétalos sucios.
Vuelco los ojos y así escapo.
Rasguño la bóveda como un gato
y mata la curiosidad al gato.
Si tan solo supiera que
viviría por el resto de mis días
bailando desnuda
por su amor.
Si tan solo pudiése entender que
Yo amo sin amar la realidad
pues la realidad no me pertenece.
Desnuda bailaría eternidades
tan solo para separar mi alma de los recuerdos.
Una margarita floreció en mis tierras
Si tan solo supiera que
viviría por el resto de mis días
bailando desnuda
por su amor.
separa mi alma de los recuerdos.
Merecidas lágrimas brotan de
pétalos sucios.
Vuelco los ojos y así escapo.
Rasguño la bóveda como un gato
y mata la curiosidad al gato.
Si tan solo supiera que
viviría por el resto de mis días
bailando desnuda
por su amor.
Si tan solo pudiése entender que
Yo amo sin amar la realidad
pues la realidad no me pertenece.
Desnuda bailaría eternidades
tan solo para separar mi alma de los recuerdos.
Una margarita floreció en mis tierras
Si tan solo supiera que
viviría por el resto de mis días
bailando desnuda
por su amor.
En una laguna en añoranza
se sumergía la niña que,
sus rizos dorados quería cortar.
El misterio bajo las aguas
conquistó a la muchacha
y a la laguna.
Sus aguas se desbocaban cada instante
en que ella tocaba la orilla,.
La laguna cubrió un día a la
niña,
y si parecía tener secretos, estos
ya se habían esfumado.
Más la eterna laguna
con su agujero gigante
y un largo camino de años recorridos
se cansa de aquello que ha visto
quizás unas 20 mil veces.
La mujer sale de las aguas con sus rizos,
ahora cortos, ahora mujer.
Jurando amar por siempre a la laguna
por hacerla ser quien es.
Esperandola en la orilla.
Lanzándole besos en el espacio.
Ésta se estanca en la tierra
mientras la laguna fluye.
se sumergía la niña que,
sus rizos dorados quería cortar.
El misterio bajo las aguas
conquistó a la muchacha
y a la laguna.
Sus aguas se desbocaban cada instante
en que ella tocaba la orilla,.
La laguna cubrió un día a la
niña,
y si parecía tener secretos, estos
ya se habían esfumado.
Más la eterna laguna
con su agujero gigante
y un largo camino de años recorridos
se cansa de aquello que ha visto
quizás unas 20 mil veces.
La mujer sale de las aguas con sus rizos,
ahora cortos, ahora mujer.
Jurando amar por siempre a la laguna
por hacerla ser quien es.
Esperandola en la orilla.
Lanzándole besos en el espacio.
Ésta se estanca en la tierra
mientras la laguna fluye.
domingo, 26 de enero de 2014
Mis ojos desaparecen en los tuyos
mi mano acaricia un pasado dañado
Mis besos inseguros temen
Signos, signos y signos que narran
la historia desamparada
de una niña, siempre niña
que un día en mujer se convirtió.
Cierro un libro y viene otro con el mismo título.
"Latidos que se apagan y un corazón roto"
Pamela suele equivocar sus acciones
y mirar con ojos grandes las mentiras
las ingenuas mentiras
que para ella rigen su vida.
El ego en el poema que a nadie le interesa.
mi mano acaricia un pasado dañado
Mis besos inseguros temen
Signos, signos y signos que narran
la historia desamparada
de una niña, siempre niña
que un día en mujer se convirtió.
Cierro un libro y viene otro con el mismo título.
"Latidos que se apagan y un corazón roto"
Pamela suele equivocar sus acciones
y mirar con ojos grandes las mentiras
las ingenuas mentiras
que para ella rigen su vida.
El ego en el poema que a nadie le interesa.
Diatoméa
El agua corre traslúcida
temo por que es transparente.
Arde cada gota que cae
no hay mano que las recoja.
Y la sed se nutre de mi sangre
pues debo empezar a colorear mis aguas.
Con el dolor que mi alma entierra
mis manos llorarán encolerizadas.
Pero así el pantano dejará alguna vez
de atraerme.
Y los cantos de los hombres
se pronunciarán finalmente.
El agua turbia no puede ser
corrompida.
Más
déjame,
tan solo una vez más
fantasear con la transparencia
y los bosques.
Una vez más para teñirla
con la sangre que reste de aquél episodio.
Una vez más me retorceré en la dicha
la tortura de mis ojos frente a sus ojos.
Una vez más besaré su mano.
Y luego nadie nunca,
o nunca nadie, lo prometo
sabrá de aquella claridad.
Solo sabrán sobre
diatoméas.
temo por que es transparente.
Arde cada gota que cae
no hay mano que las recoja.
Y la sed se nutre de mi sangre
pues debo empezar a colorear mis aguas.
Con el dolor que mi alma entierra
mis manos llorarán encolerizadas.
Pero así el pantano dejará alguna vez
de atraerme.
Y los cantos de los hombres
se pronunciarán finalmente.
El agua turbia no puede ser
corrompida.
Más
déjame,
tan solo una vez más
fantasear con la transparencia
y los bosques.
Una vez más para teñirla
con la sangre que reste de aquél episodio.
Una vez más me retorceré en la dicha
la tortura de mis ojos frente a sus ojos.
Una vez más besaré su mano.
Y luego nadie nunca,
o nunca nadie, lo prometo
sabrá de aquella claridad.
Solo sabrán sobre
diatoméas.
jueves, 23 de enero de 2014
Condena
Ayer era una memoria mugrienta
que en enredadera trepaba las vísceras
de un mes podrido
podrido en engaño y felonía.
Traviesa promiscua que hoy
mi melancolía ampara
en piedad mi lástima.
Deseo cubrir su mano con la mía
la lejanía compartida
una ausencia desastroza
que dos angustiamos.
Por un barco que partió
y es que solo entendemos
"explicar con palabras de este mundo
que partio de mi un barco llevándome".
Mi cómplice de vidrios.
Si de mi voluntad dependiése
habría querido cuidarte
de las arrugas que en peñascos
surgen malditas,
malditas de crueldad y amor.
Marchita está la flor
que cuido cada día
de las noches de tormentas
de las cenizas derramadas en
la piel.
La ribera del río fluye
con dolor el ser empujada.
El condenado señor
arrancó,
arrancó las flores.
Querida, cierra los ojos
y sopla por el viento tu aliento
para atesorar una vez más
tu sangre.
Cierra los ojos pues
no hace falta que sean testigos
de la monstruosidad que turba
el color de las aguas.
Querida tu alma,
tu alma es la fuente
del nacimiento de un cisne
que llora y llorará
el color de las aguas.
Querida el dolor que concebiste
un día de hojas secas y
naranjos lluviosos
quebró la permanencia preciosa.
Y preciosa es la piedra que
en el pecho se clava
en los huesos prominentes
horribles
y en el beso de mil mañanas.
que en enredadera trepaba las vísceras
de un mes podrido
podrido en engaño y felonía.
Traviesa promiscua que hoy
mi melancolía ampara
en piedad mi lástima.
Deseo cubrir su mano con la mía
la lejanía compartida
una ausencia desastroza
que dos angustiamos.
Por un barco que partió
y es que solo entendemos
"explicar con palabras de este mundo
que partio de mi un barco llevándome".
Mi cómplice de vidrios.
Si de mi voluntad dependiése
habría querido cuidarte
de las arrugas que en peñascos
surgen malditas,
malditas de crueldad y amor.
Marchita está la flor
que cuido cada día
de las noches de tormentas
de las cenizas derramadas en
la piel.
La ribera del río fluye
con dolor el ser empujada.
El condenado señor
arrancó,
arrancó las flores.
Querida, cierra los ojos
y sopla por el viento tu aliento
para atesorar una vez más
tu sangre.
Cierra los ojos pues
no hace falta que sean testigos
de la monstruosidad que turba
el color de las aguas.
Querida tu alma,
tu alma es la fuente
del nacimiento de un cisne
que llora y llorará
el color de las aguas.
Querida el dolor que concebiste
un día de hojas secas y
naranjos lluviosos
quebró la permanencia preciosa.
Y preciosa es la piedra que
en el pecho se clava
en los huesos prominentes
horribles
y en el beso de mil mañanas.
miércoles, 22 de enero de 2014
Trampa
Ojos cerrados constantemente
absorviendo todo lo necesario
para botar a la sucia en el camino
sin ningún lazo que mantenga
un hilo de besos, pequeños besos.
Sostengo el hilo desde la calle
y cuento uno por uno los besos.
El último beso de la cuerda
choca con el pavimento.
El pavimento arde.
Mis manos conservan el lazo
y con los ojos cerrados
continúo.
Degusto el amargo sabor
de mi propia trampa.
Mientras con mi carne
giro y giro hasta caer enredada.
El lazo roto nunca vuelve
no hay nada que una
a una princesa y a un vagabundo.
La princesa se revuelca, sin embargo,
en el lodo.
absorviendo todo lo necesario
para botar a la sucia en el camino
sin ningún lazo que mantenga
un hilo de besos, pequeños besos.
Sostengo el hilo desde la calle
y cuento uno por uno los besos.
El último beso de la cuerda
choca con el pavimento.
El pavimento arde.
Mis manos conservan el lazo
y con los ojos cerrados
continúo.
Degusto el amargo sabor
de mi propia trampa.
Mientras con mi carne
giro y giro hasta caer enredada.
El lazo roto nunca vuelve
no hay nada que una
a una princesa y a un vagabundo.
La princesa se revuelca, sin embargo,
en el lodo.
lunes, 13 de enero de 2014
domingo, 12 de enero de 2014
La noche comió de entre sus huesos
alguna partícula perpleja
iluminada e incolora
angustiada rompe huecos.
Suenan los verdes misericordiosos
entierran de alma las penas.
Susana se destapa de las caricias
que muertas manos acometen contra ella.
Martes acalla su voz
su espiritu corre de boca en boca.
Perfecto cristal que no se quiebra
sostenido por un océano homogéneo.
Perfecta esperanza espectante que recorre
antiguas calles presuntuosas.
Y perfecto lo perfecto
bajo lo nubloso de mis ojos.
Escapa mi saliba
juega con los labios resecos.
Sola construyo el barco.
La tumba llora por dentro
mis manos lloran por dentro.
alguna partícula perpleja
iluminada e incolora
angustiada rompe huecos.
Suenan los verdes misericordiosos
entierran de alma las penas.
Susana se destapa de las caricias
que muertas manos acometen contra ella.
Martes acalla su voz
su espiritu corre de boca en boca.
Perfecto cristal que no se quiebra
sostenido por un océano homogéneo.
Perfecta esperanza espectante que recorre
antiguas calles presuntuosas.
Y perfecto lo perfecto
bajo lo nubloso de mis ojos.
Escapa mi saliba
juega con los labios resecos.
Sola construyo el barco.
La tumba llora por dentro
mis manos lloran por dentro.
lunes, 23 de diciembre de 2013
domingo, 8 de diciembre de 2013
Mi piel arde modesta, se sumerge en sudor de lágrimas, cuando una luz grita desde lejos, grita por ser acallada.Y en silencio, la elevación yace en una esquina. El cemento y las huellas fétidas marcadas. Su semblante palidece bajo una luna delgada. Presiento la decadencia de las aguas, presiento una marejada de vino que se abre para el paso de Noé. Estáticas palabras caen en martillo y se almacenan en un pequeño pocillo como un tesoro. Mi piel arde y quiere arder. Las lagrimas caen también dentro del pocillo, mientras la noche ruega por salir. La madrugada es delineada imperfecta pues reflejan dos pupilas deshechas. Más el pasado dejó su pútrida esperanza quemándose bajo cien fuegos matutinos. Mi piel arde pues la succionan emociones adheridas. Que no puedo arrancar. Mis labios a lo lejos se comparan entre gracia y debilidad. Mi sonrisa es suplicada pero, mi piel arde. Duele tanto como ayer. Prendo fuego o exalto aguas, ruego, pido o perdono y aún así arde. La eternidad es un infierno en la tumba que cavé.
domingo, 17 de noviembre de 2013
En el esplendor de lo desgarrador
la luna se suele comparar con la flor.
Y mientras es sembrada
las lagrimas chillan sutíles
como si algo pudiésen conseguir.
Y están esos ojos que
ocultan siniestros
y desvían lo supuesto
bajo la sombra ruin del ayer.
Riego el campo que cubre
las mil semillas que planté,
riego la tierra ya seca
riego las pequeñas hojas deshechas.
Y en una pequeña esquina veo
un hormiguero sucumbir
bajo las aguas que yo misma
rocié.
Y en otra esquina están
las cartas y cartas que encierran
las voces y lagrimas que
jamás presencié.
Quizás la tierra está mala,
la luna se postra estupefacta
su belleza perversa no origina
tan solo una flor.
Con dolor escucho nuevamente
un poema de amor.
la luna se suele comparar con la flor.
Y mientras es sembrada
las lagrimas chillan sutíles
como si algo pudiésen conseguir.
Y están esos ojos que
ocultan siniestros
y desvían lo supuesto
bajo la sombra ruin del ayer.
Riego el campo que cubre
las mil semillas que planté,
riego la tierra ya seca
riego las pequeñas hojas deshechas.
Y en una pequeña esquina veo
un hormiguero sucumbir
bajo las aguas que yo misma
rocié.
Y en otra esquina están
las cartas y cartas que encierran
las voces y lagrimas que
jamás presencié.
Quizás la tierra está mala,
la luna se postra estupefacta
su belleza perversa no origina
tan solo una flor.
Con dolor escucho nuevamente
un poema de amor.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Cruel serpiente hermosa
grasna la hueca pomposa.
Somete mi delirio a juego limpio.
Devuelvo yo una triste mirada,
grito y no impido.
Triste compasión deliberada
que acompleja mi ruego llano.
Agito las visiones borrosas del pasado
postradas frente a mis ojos
una y otra vez ojos de buho que
lloran por las mañanas.
Despréndase de mi la magia
destructora de miedos
que sucumbe procastinada
a la suerte de los ríos.
El aire tirita descalzo para
poder deshacerse
de las lagrimas.
En silencio sospecha que
la juventud que se marchita
bajo un muelle de la isla del sol
rompen los glaciáres de agua
y sucumben en las tormentas.
Renuncia el amor
hasta que sea encontrado
pues será encontrado
al final.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Concibo bajo clemencia de un gato desolado
restos de su repugnante comida
y así resisto envuelta en bolsas
que cubren la tormenta del paraíso
todos los días.
No puedo quitarme las bolsas,
no puedo aceptar limosna
como si viviera en un puto capitalismo emocional
para encontrarme sola
por propia voluntad.
restos de su repugnante comida
y así resisto envuelta en bolsas
que cubren la tormenta del paraíso
todos los días.
No puedo quitarme las bolsas,
no puedo aceptar limosna
como si viviera en un puto capitalismo emocional
para encontrarme sola
por propia voluntad.
jueves, 31 de octubre de 2013
Perfección y ruina
La
romántica escena del ocaso en una ciudad bombardeada por ampolletas y donde
nunca es de noche. Un árbol casi en sombra se deshace en pequeñas ramas. Y en
la punta terminal, donde se cree que éste va a desaparecer, brota un cúmulo de
flores blancas.
Lo más
bonito de la escena era el reflejo que una de las ampolletas en una esquina
producía en las hojas maltratadas por el tronco. Era una tarde en primavera de un Santiago
oprimido en pleno Halloween.
Al mismo
tiempo es romántica la esencia poeta,
del chico que se encarama al árbol, rasgándose los pantalones, que ya habían
sido rasgados un par de veces, y consiguiendo arrancar el ramo de flores que
crece en la misma punta. A mi parecer, englobaba la belleza misma de la flor. Quizás
para impresionar a alguna chica importante, o no, en su vida. Pero el por qué
no valía la pena saberlo, el acto mismo era la perfección y ruina unidos en
armonía y preludio expectante.
Una niña
desde el balcón lo enfrenta y el torpe chico le sonríe desde arriba con una
mueca chueca y con los ojos brillosos. Yo no me esperaba que el alma valiente
del rebelde engendrara una lágrima, pero hacía sentido, nadie insensible podría
jamás reconocer la divinidad del ramo concebido por el árbol.
La niña
baja, llevaba un vestido largo de seda celeste para dormir, era una mujer. Y
tiritaba. No pude entender si por el frío o por el miedo. El torpe chico baja
del árbol, se limpia las rodillas rasmilladas y arregla las flores que tenían
un cierto parecido a los ojos de la mujer. Ella se mostraba dolida, como si hubiese
arrancado una extremidad en aquél acto. Entendí, por como la mujer lo miraba,
que se conocían. Entendí que el ramo siempre estuvo destinado a ella, más ahora
la vergüenza atajaba la entrega. El rebelde mira con culpa al suelo, esperando
poder acriminar a alguien más que a sí mismo. Yo sé que la pobre no quiere
condenarlo y por eso, toma el ramo que se encontraba un tanto escondido por el
chico y lo observa con cuidado. Probablemente lo contemplaba para evitar mirar
los ojos de él, que se iluminaban por la acogida.
La
ampolleta que producía el reflejo en las hojas, y ahora, en el vestido largo de
seda, se apaga de un segundo a otro. Una coincidencia que difícilmente sucede
en ésta ciudad que jamás se apaga. Pero en fin, se extingue un episodio. Qué
inoportuno. Nunca pude ver el final de la historia. Me prendí un pucho,
merecido, e imaginé que pudo haber pasado.
jueves, 24 de octubre de 2013
piélago
Un sueño de atardeceres en la ribera de un piélago
mientras aguas suben, aguas bajan.
La mano se acopla a su ánima
quién la cubre con elegancia y observa anónima.
Se respiran,
hocicos fusionados
narices se hacen cosquillas,
buscan la inocencia
del pasado en temporadas venideras.
Hoy se buscan en la distancia del tiempo
pues cerca se tienen
más cerca que en sueños.
Trae la flor un hedor,
gris oculta la belleza
de brotes emergiendo en primavera,
de otoños cristalinos
e inviernos acogedores.
La oculta pués no queda más
que la imaginación de
ambos dos unidos en el presente,
separados por lágrimas
que crujen por volver
mientras observo,
al sol temer
por mí.
mientras aguas suben, aguas bajan.
La mano se acopla a su ánima
quién la cubre con elegancia y observa anónima.
Se respiran,
hocicos fusionados
narices se hacen cosquillas,
buscan la inocencia
del pasado en temporadas venideras.
Hoy se buscan en la distancia del tiempo
pues cerca se tienen
más cerca que en sueños.
Trae la flor un hedor,
gris oculta la belleza
de brotes emergiendo en primavera,
de otoños cristalinos
e inviernos acogedores.
La oculta pués no queda más
que la imaginación de
ambos dos unidos en el presente,
separados por lágrimas
que crujen por volver
mientras observo,
al sol temer
por mí.
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