domingo, 30 de diciembre de 2018

Ceniza blanca



a J.M





maldecías de polvo blanco tus palabras
las maldecías una y otra vez
o quien sabe
quizás la falta de esta ceniza blanca
cubierta en agua amortiguaba
pero aún
aguabas terco el fuego de un dolor
y sin importar qué
lo pensaste una vez
y dos el dos mil dieciséis
ah y antes,
ibas negro de pecho negro, ya no
de niño
respirabas
si reías
sí,  reías atragantado
atragantado de tos
que palpita chueca y debilucha.
Te pensé esa vez en entierro
abajo
un árbol cubre ese fuego
que de fuego a deshecho
bastaron dos años
partir en dos ese bramido marinado en lástima
callar la voz desafiante que repite culpa
sí la habrías callado, sí
o bufado,
relleno de ironías póstumas
de reproches públicos
con las cejas agachadas mirarías
al que por cómplice de ojos gesta
y yo te diría absuelta:
-gringo qué alegría tienes hoy
riamos desgraciados
agotemos las cenizas
un día más maldigamos
un día más
de colmar con dicha nuestro cuerpo que se queja.





miércoles, 19 de diciembre de 2018

Huecos


Ranuras rellenas de agorex
cuerpo teselado
movimientos isométricos para que no resuene
en tu oído
el hervor de superficie
ni si quiera un hueco en el tracto digestivo
que mueva mi cuello
si soplas
ni si quiera si quisiera un cobijo de sorpresa
palpado preciso
en la fisura ósea.
Solo si lo arrancas
impaciente de golpe fijo
solo si te lo llevas
callado como si nada.



como si la naturaleza en él hablara


caen las tumbas como lluvia en verano
para saber de la lluvia, has de saber de tumbas

un oyente áspero de eco
aprisiona tendencias
hace como si la naturaleza en él hablara

enfermo o corrompido yace su canto de negro
ausente su grito priva a dios del nacimiento

voy a llegar tarde- se dice
en las paredes del pozo se observa su sombra

domingo, 14 de octubre de 2018

luz moteada


Del paralelo a muerte a la luz moteada
nos quedamos a compartir retazos
hacer del fuego una llama que acabe
gozar de tierra que no exista
para luego entramar del dolor un hoyo cosido
esa aguja enhebrada en porsiacasos
resignar el cuerpo encabronado
precisamente antes de su trizadura de plagio.
Así como el que quiere que persista
embarquillaba el día de noche
sostenía de redes sus roces
mezquinos guardados como si valiesen tanto
y ahora solo de sorbos
ahogados
como si pudiesen entre el fracaso
perdonar ese derroche.
Pero tu y yo en ese naufragio
-te cuento yo solía mover barcos-
pensamos siempre con ojos achinaos
como si hacer que nada consista
esquiva el derrame desconchado de espinazos.

jueves, 4 de octubre de 2018

por qué tanto la palabra, porque si tanto la palabra te inmiscuyes pronto para palabrearme en cuanto a lo que dije que iba a decir, entonces te digo que no, que no me esfuerzo, porque es algo que yo puedo poner en palabras no para que tu me lo repitas y me hagas pensar en la envidia, sí, lo digo para que el otro lo palabree así tal cual como yo lo dije y se le habilite un conocimiento sobre cuanto puede decir entre nosotros, entre tu y ellos, contigo y conmigo, pero tu tomas mi palabra para lanzarme no se qué torbellino y yo quedo sin palabras y él queda sin palabras y luego nuevamente ninguno de los dos decimos nada de lo que sentimos porque por qué tanto la palabra, y para qué tanta palabra cuando es mejor quedarse callado y evitar que alguien mal en-ti-en-da tus palabras que iban hacia un bien ulterior y fueron zanjadas básicamente en su sentido figurado, y ese objetivo no lo había presupuestado, jamás lo hubiese pensado, claro que no, solo quería que el otro no siguiera callando su dolor, mostrarle que puede no callarlo.