Qué haré
cuando no pueda resistir
tu olor
a piel.
Tras esquivarlo,
incluso o
mirar a
otro lado.
Y luego revolcarme
en ella
para traer
nostalgia de
recuerdos
partidos.
Apoyar
el rostro tan cerca
que ningún
respiro nos
separaría.
Para poder
sentir
mi cabello
rozar tu mejilla
o sentir
el acelerado respirar
del corazón
que se enlentece
a medida
que
pasan
los minutos.
Necesito saber
que hacer
para olvidarnos
de nuestras
siluetas
juntas.
Para
escuchar
esa carencia
derramada en pedazos
de agua
escondidos.
Tan solo
escuchar
el silencio y unos pies
caminando por la
tierra endurecida.
El encendedor
chispar.
La luz del sol
desvanecerse
cada vez
más rápido.
Y abrazarnos
con el frío
de una plaza
desapercibida.