The Kinks
domingo, 5 de abril de 2015
Carta
Jamás dedicaría palabras
que designaran lo cierto
hacia otro que
me olvide con sus ojos,
Las manos
buscan gracias
de juegos fortuitos
de miradas que ocultas
desaparecen como el humo,
Queda en mí
algo que rescato o
queda
la frase desvanecida
flotando.
Flores cantan, una vez más
hacia la luz que no se agota
para exigirle su silencio
flaco graznido del cuervo.
Y cuando negros me observan
como si robara,
parten las gallinas en la madrugada
cacarean las gallinas malvadas
y mi piel entumida te recibe
con fresco júbilo
con flores con olor a nada.
Escucho asqueada
para espantarme, perpleja
frente, no ver nada.
Nada más,
nada en mí tampoco,
nado hacia el fondo de la fosa
nado y tantos cadáveres me contemplan
como si la vida, les trajera
entre tantos restos.
Viertan, por favor en mí
algo suficiente
que no agote más mentiras,
para que baile transparente.
Y no baile despojada
de lo bello
pues marca el tiempo las horas
y me pierdo entre tantos destellos.
Es su sombra que de lejos
gime demente
por ser acogida
por alguna otra sombra.
Silueta oculta con la cual repito
que nada deja de ser
un tornillo botado
una rosca o el caparazón
de un caracol.
Insistencia maldita
reanuda todo aquello
que quedó suelto.
Disperso en un aire
que todo se lo come.
Pero incluso el aire
que respiro
pareciera también
necesitar un otro.
martes, 31 de marzo de 2015
sábado, 28 de marzo de 2015
Una mujer
Una mujer que brilla serenamente
vive recostada en su anhelo
asombra con luz a la cría
de sí, de sí misma, solemnemente.
Igual que un astro inútil
reservado a gestos suspirados
versátiles como la cría
de alguna estrella sutil.
Inoportuna desobedencia del alma
demonio que el reflejo profana
no intenten curar mis días,
tan solo denme más calma.
La arena desierta del fardo
se acerca en soledades hondas.
Consumen en tinieblas mis días
por uno o dos versos más largos.
El cielo solía mirar claro y rosa
ahora ya siempre obscurece.
Más que me importa mientras ría
mientras viva conserve mis cosas.
En sus hombros caigo constantemente
pues sus ojos, comidos se comen
y ya no sé si olvido mientras ría,
mientras pierda aquella, o todas mis cosas.
vive recostada en su anhelo
asombra con luz a la cría
de sí, de sí misma, solemnemente.
Igual que un astro inútil
reservado a gestos suspirados
versátiles como la cría
de alguna estrella sutil.
Inoportuna desobedencia del alma
demonio que el reflejo profana
no intenten curar mis días,
tan solo denme más calma.
La arena desierta del fardo
se acerca en soledades hondas.
Consumen en tinieblas mis días
por uno o dos versos más largos.
El cielo solía mirar claro y rosa
ahora ya siempre obscurece.
Más que me importa mientras ría
mientras viva conserve mis cosas.
En sus hombros caigo constantemente
pues sus ojos, comidos se comen
y ya no sé si olvido mientras ría,
mientras pierda aquella, o todas mis cosas.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Canto I
¿Qué les importa el frío a los muertos?
Un sol que da a penas
su luz en soledades.
Podría ser flor o ser nada.
O ser quizás un transeaúnte detenido
y de su existencia
suavizar la cruz.
Juego al ayer
mientras de suspiros
se alimenta mi reflejo.
En mi la tristeza no cabe
un dormir teñido por los sueños
sueños de los cuales no despierto.
Hay una mujer en ellos.
Con su cabello cubre su cuerpo.
Ceñida en el suelo
me mira, obscurece
sus palabras cuando está sola.
En el mar su tumba,
en sus ojos su lecho.
Con sus manos cubría un zorzal
que huía por desaparecer.
¿Les importará, acaso, su último aliento?
Perlas y cortes
fiestas ocultas y de mentira.
Bajo un mar que todo se lo lleva.
Poemas infinitos
que no dejan de alargarse.
También el mar se los lleva.
En la arena, desnuda, espero
algún consuelo
que ilumine la pequeña
distancia.
Desesperanzadoras distancias.
Claro, sí
le concedo en su mirar alguna verdad.
Más no dudo, le negaría
cuantos cantos bellos quisiera.
Estoy lejos y así, cerca,
podría abalanzarme
y jurar vengar todo suspiro.
Más es fácil, posiblemente,
como mujeres al sol
venden su alma condenada.
¿Les importaría algo, a cambio de una sonrisa indigente?
Bajo su entierro he puesto tantas flores.
Podría ser flor
o ser nada.
Bajo mi entierro he cantado villancicos
para así concederme alas
o pétalos de terciopelo.
Podría ser flor o ser nada.
Caigo hacia abajo
y el misterio me atrajo
a cuevas derrotadas
hacía años.
He comprendido mejor, talvés
cómo llegue, y si en la búsqueda
me perdí .
Rostros añorados y borrados,
arrazados por el mar de mis sueños.
Rostros borrados pues,
olvidamos para recordar.
Un sol que da a penas
su luz en soledades.
Podría ser flor o ser nada.
O ser quizás un transeaúnte detenido
y de su existencia
suavizar la cruz.
Juego al ayer
mientras de suspiros
se alimenta mi reflejo.
En mi la tristeza no cabe
un dormir teñido por los sueños
sueños de los cuales no despierto.
Hay una mujer en ellos.
Con su cabello cubre su cuerpo.
Ceñida en el suelo
me mira, obscurece
sus palabras cuando está sola.
En el mar su tumba,
en sus ojos su lecho.
Con sus manos cubría un zorzal
que huía por desaparecer.
¿Les importará, acaso, su último aliento?
Perlas y cortes
fiestas ocultas y de mentira.
Bajo un mar que todo se lo lleva.
Poemas infinitos
que no dejan de alargarse.
También el mar se los lleva.
En la arena, desnuda, espero
algún consuelo
que ilumine la pequeña
distancia.
Desesperanzadoras distancias.
Claro, sí
le concedo en su mirar alguna verdad.
Más no dudo, le negaría
cuantos cantos bellos quisiera.
Estoy lejos y así, cerca,
podría abalanzarme
y jurar vengar todo suspiro.
Más es fácil, posiblemente,
como mujeres al sol
venden su alma condenada.
¿Les importaría algo, a cambio de una sonrisa indigente?
Bajo su entierro he puesto tantas flores.
Podría ser flor
o ser nada.
Bajo mi entierro he cantado villancicos
para así concederme alas
o pétalos de terciopelo.
Podría ser flor o ser nada.
Caigo hacia abajo
y el misterio me atrajo
a cuevas derrotadas
hacía años.
He comprendido mejor, talvés
cómo llegue, y si en la búsqueda
me perdí .
Rostros añorados y borrados,
arrazados por el mar de mis sueños.
Rostros borrados pues,
olvidamos para recordar.
viernes, 13 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
Bajo penas
¿El caos se origina
desde la entrada o la venida?
No es la verdad,
tampoco una mentira.
No es el descanso,
no es la agonía.
Un abismo incompleto
esperas incrédulo, y
que no sea para siempre
más
mi dolor ampara
tu dolor,tu suerte.
¿Cuán válidos son todos mis pensamientos
para encolerizarse con tus
cuestionamientos?.
¿Y qué mas me queda,
que seguir lo escrito?
Una casa, un hijo,
una tumba con mis flores.
¿Serán aquellas flores realmente mias?
No estoy yo para juzgarlas,
y cargo descalza mis piedras
y sueño en cubrir mi piel
cada resto de ella
no ser ante tanto ojo
no varar entre tantas veredas.
Si sigo mi destino
completo y predicho
almenos algo obtengo
y es de lo cual me han hecho estar segura.
¿No está menos preciada aquella seguridad?
Es lo único que nos han dado.
Eso y algunas promesas diluídas,
en el tiempo.
Es el tiempo quien ya pareciése no valer nada,
pues el presente corrompe
y así, el futuro me aterra.
Si en un otoño como este,
caigo en vientos de las
cumbres más deshechas,
del abrazo ausente y de algún olvido
que pareciera repetirse en melodías;
Entonces pretenderé olvidarme
que alguna vez existí.
Así que no vivan restos ni vestigios
de un alma que atormentada se sumerge
en el espejo reflejado del agua
y se hunde al no reconocerse,
pues prefiere que todos la olviden a ella.
desde la entrada o la venida?
No es la verdad,
tampoco una mentira.
No es el descanso,
no es la agonía.
Un abismo incompleto
esperas incrédulo, y
que no sea para siempre
más
mi dolor ampara
tu dolor,tu suerte.
¿Cuán válidos son todos mis pensamientos
para encolerizarse con tus
cuestionamientos?.
¿Y qué mas me queda,
que seguir lo escrito?
Una casa, un hijo,
una tumba con mis flores.
¿Serán aquellas flores realmente mias?
No estoy yo para juzgarlas,
y cargo descalza mis piedras
y sueño en cubrir mi piel
cada resto de ella
no ser ante tanto ojo
no varar entre tantas veredas.
Si sigo mi destino
completo y predicho
almenos algo obtengo
y es de lo cual me han hecho estar segura.
¿No está menos preciada aquella seguridad?
Es lo único que nos han dado.
Eso y algunas promesas diluídas,
en el tiempo.
Es el tiempo quien ya pareciése no valer nada,
pues el presente corrompe
y así, el futuro me aterra.
Si en un otoño como este,
caigo en vientos de las
cumbres más deshechas,
del abrazo ausente y de algún olvido
que pareciera repetirse en melodías;
Entonces pretenderé olvidarme
que alguna vez existí.
Así que no vivan restos ni vestigios
de un alma que atormentada se sumerge
en el espejo reflejado del agua
y se hunde al no reconocerse,
pues prefiere que todos la olviden a ella.
miércoles, 4 de marzo de 2015
FIN
Ciertos eventos me guían hacia un final
que abruma y desprende
el caparazón con que me cubro
en noches obscuras
en dolores ajenos.
Con colores de esmeraldas
se reflejan llamativos los ojos
de fantasmas sumergidos en la amplitud
del vacío.
Pretendo seguir aún,
mientras el fuego se apague
y mis piernas tiemblen
por dar otro paso.
Pues camino para no ahogarme,
y con cada paso penetro la marea,
desconocida y gigantesca.
No hay tierra a la vista,
¿Alguna vez la habrá?
Solo un ritmo repetitivo.
Solo el crujido de los dientes
que silenciosos juegan a besarse mientras duermo.
Y mientras duermo un mar se lleva mis cosas.
Más pronto me las devuelve mojadas y arrugadas.
Para asustarme
y luego alentarme en la cuna.
Mientras duermo un mar se lleva personas
y no todas vuelven,
pues flotan tras la ola despreciable
y yo lejos estoy de rescatarlos
aún lucho por encontrar la tierra.
¿Con qué caparazón podría cubrirme
ahora que varo en las aguas desconocidas?
Solo me permito pensar en un final.
que abruma y desprende
el caparazón con que me cubro
en noches obscuras
en dolores ajenos.
Con colores de esmeraldas
se reflejan llamativos los ojos
de fantasmas sumergidos en la amplitud
del vacío.
Pretendo seguir aún,
mientras el fuego se apague
y mis piernas tiemblen
por dar otro paso.
Pues camino para no ahogarme,
y con cada paso penetro la marea,
desconocida y gigantesca.
No hay tierra a la vista,
¿Alguna vez la habrá?
Solo un ritmo repetitivo.
Solo el crujido de los dientes
que silenciosos juegan a besarse mientras duermo.
Y mientras duermo un mar se lleva mis cosas.
Más pronto me las devuelve mojadas y arrugadas.
Para asustarme
y luego alentarme en la cuna.
Mientras duermo un mar se lleva personas
y no todas vuelven,
pues flotan tras la ola despreciable
y yo lejos estoy de rescatarlos
aún lucho por encontrar la tierra.
¿Con qué caparazón podría cubrirme
ahora que varo en las aguas desconocidas?
Solo me permito pensar en un final.
domingo, 22 de febrero de 2015
Que triste es,
mirarse al espejo y no creerse.
Creerse,
por no quererse.
Y si se
reflejara una gota de agua en alguna esquina,
no quererla
tampoco.
Y llorarse
todos los días en secreto y a voz callada,
porque una
vez que escribo estoy sola,
sola yo
conmigo.
Yo y una
mísera cantidad de palabras
qué inútiles,
jamás se expresarían
no, ni si
quiera una fracción
de cuanto
quiero pasar.
Más que
lindas que son algunas
parecen poder
cantar bajo el agua
con la voz
más aguda
y sosteniendo
un paragüas.
Tantas
cosas las embellecen.
Tantas a mi
me palidecen.
Pues me
hablo a mi misma para estar con el otro
bajo cielos
y mareas y gaviotas.
Pero
retumba en mi el verso
“Tal vez
nos quede todavía
algún árbol
en la ladera que podamos nosotros contemplar
de nuevo cada
día”
ya que lo
bello es en mí, mi salida.
Y esa frase
tanto me duele,
como si
quemara el fuego en mis manos.
domingo, 25 de enero de 2015
Si respiro
lento, me ahogo.
Cada vez más
lento.
Sí, me quedo sin aire.
No tengo
ningún invitado hoy. Estoy sola. Yo y un día de otoño en primerizo verano.
Mi soledad
duerme sin embargo. Yo bajo un supuesto grupo de intolerancias graves.
Crueles, y
graves, atormentadas y graves.
Si desahogo
mi conciencia hasta cierto nivel de, de abreviaturas silenciosas, puedo tan
solo elegir estas letras, juntarlas, unirlas para entregarme algo de lo cual
creerme.
Está el
silencio abrumador que hurguetea mis
oídos cuando no encuentro nada.
Está la
necesidad de encontrar la palabra precisa. La descripción precisa.
Precisa es
una de ellas.
Está el
frío y la piel de gallina.
Está el
sonido de la palabra “estar”.
péro
Las
consecuencias no aparentan
Todavía no,
aún no.
Alguna de
las más puras ocasiones
Pronto emprenderán
vuelo.
¡Que familiar
desgracia!
Un sutil
hueco obscuro
En medio de
la galaxia.
Un olvido
acertado
contra toda
casualidad.
jueves, 27 de noviembre de 2014
1
la nube desploma su aire
que grita llorando su pena
que gira y da vueltas en espera
de un largo y pausado baile
con gritos y cantos de madre
bajo ruedas suplibles de escombros
son polvos que entregan negros
sus ojos borrados por riegos.
Entrega el alma a veces
restos de grietas, de venas
pequeño secreto, me llamas
que grito en tres diferentes voces.
Parece su cuerpo inherte
un poco quizás, esperanzado
las vueltas lo han resusitado
hacia escombros de mareas y risas.
Pues beso la luna saliente
lanzo mi cuerpo a la nada
atraigo solemne la briza
enraizada bajo fuentes herejes.
Pues muevo mis ojos sirvientes
como un juego infante del pasado
e intento moverme a un lado
para oler el vacío que provoca.
Son pequeños, chiquitos objetos
que almacenan la luz de la luna
que juegan a bailar anonadas
sobre algún canto enfriado.
De las manos se toman los hermanos
bailan las vueltas en espera
para gritar llorando su pena
la nube desplomada bajo tierra.
que grita llorando su pena
que gira y da vueltas en espera
de un largo y pausado baile
con gritos y cantos de madre
bajo ruedas suplibles de escombros
son polvos que entregan negros
sus ojos borrados por riegos.
Entrega el alma a veces
restos de grietas, de venas
pequeño secreto, me llamas
que grito en tres diferentes voces.
Parece su cuerpo inherte
un poco quizás, esperanzado
las vueltas lo han resusitado
hacia escombros de mareas y risas.
Pues beso la luna saliente
lanzo mi cuerpo a la nada
atraigo solemne la briza
enraizada bajo fuentes herejes.
Pues muevo mis ojos sirvientes
como un juego infante del pasado
e intento moverme a un lado
para oler el vacío que provoca.
Son pequeños, chiquitos objetos
que almacenan la luz de la luna
que juegan a bailar anonadas
sobre algún canto enfriado.
De las manos se toman los hermanos
bailan las vueltas en espera
para gritar llorando su pena
la nube desplomada bajo tierra.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Pronuncio
Pronuncio entre hierbas mi nombre
a veces, de pronto, en las noches.
De la luz una sonrisa
entibiada por las lagrimas
se refleja.
Y atrás, estoy yo
en pedazos.
sus ojos de agua
se ocultan en las sombras
Sus ojos de agua
se esconden cobardes.
Olvido en mi
cada pedazo.
Desaparezco de mi
desaparezco mis brazos,
mi aliento,
mis dedos,
Y pronuncio entre las hierbas mi nombre
porque quizás la tierra me escuche
un grito perdido de noche
mientras todos aún dormidos
que incertidumbre.
Lo pronuncio a calladas,
con voz de silencio,
con olor a nada,
lo pronuncio embobada.
mientras nada acontece,
ni pájaros, ni sombras, ni heces.
Y si suenan campanas
temo que nada escucharé
solo el silencio y la nada
y mi nombre pronunciado
con voz entre cortada.
Porque en realidad el cielo ya no escucha
las cosas no siguen,
el agua no corre
la luz se difumina.
Desde el suelo
sueño
y nada deja de suceder.
Más igual sueño
y ruego no ser despertada
y despierto por mi en seguida.
que ironía.
Abandonarme
me juega en contra.
En contra las cosas vuelan
sumisas, enraizadas
de risas
atontadas, se encariñan
y luego botadas
las abandono.
Quisiera así sostenerme
mientras a solas
me pronuncio en silencio.
Sola enfrío el universo,
la tierra quizás me escucha
pero no me importa.
Los días no importan.
a veces, de pronto, en las noches.
De la luz una sonrisa
entibiada por las lagrimas
se refleja.
Y atrás, estoy yo
en pedazos.
sus ojos de agua
se ocultan en las sombras
Sus ojos de agua
se esconden cobardes.
Olvido en mi
cada pedazo.
Desaparezco de mi
desaparezco mis brazos,
mi aliento,
mis dedos,
Y pronuncio entre las hierbas mi nombre
porque quizás la tierra me escuche
un grito perdido de noche
mientras todos aún dormidos
que incertidumbre.
Lo pronuncio a calladas,
con voz de silencio,
con olor a nada,
lo pronuncio embobada.
mientras nada acontece,
ni pájaros, ni sombras, ni heces.
Y si suenan campanas
temo que nada escucharé
solo el silencio y la nada
y mi nombre pronunciado
con voz entre cortada.
Porque en realidad el cielo ya no escucha
las cosas no siguen,
el agua no corre
la luz se difumina.
Desde el suelo
sueño
y nada deja de suceder.
Más igual sueño
y ruego no ser despertada
y despierto por mi en seguida.
que ironía.
Abandonarme
me juega en contra.
En contra las cosas vuelan
sumisas, enraizadas
de risas
atontadas, se encariñan
y luego botadas
las abandono.
Quisiera así sostenerme
mientras a solas
me pronuncio en silencio.
Sola enfrío el universo,
la tierra quizás me escucha
pero no me importa.
Los días no importan.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Rosa seca
En cuanto te recuerdo; vacía.
mis ojos inmunes te lloran
día tras día.
Mi beso recuerda
amarga lencería.
Y la noche se esconde
de tí y de mí,
a veces, de nuestra apatía.
Así arrullo en mi brazo de cristal
20 piezas quebradizas
para adornar mi cuerpo; vacío.
Para impulsar mis pechos
a la sangre de prisa
cubrir mi cara con un manto
criar el sacrificio.
entibiar el agua sumisa
pues su reflejo en mi es un desquicio.
Asusto mi cuerpo y la ropa
que cubre solo en sus rosas
atrae tajante algunas hojas
bañadas en tristes rimas y prosas.
De la mano se cubren enteras
como si celebraran la primavera
de un dolor crucificado
un dolor de fuentes verdaderas.
Te recuerdo; me vacío
para tí lloro mi aire
para tí caigo al suelo
si tus ojos y los míos se cruzaran
rogaría al cielo mi destino.
Te recuerdo sin juicio
perdida.
Aplastada por estrellas marchitas,
secas
iluminada toda tu cara
provocando a las rosas
a que llenen un vacío.
mis ojos inmunes te lloran
día tras día.
Mi beso recuerda
amarga lencería.
Y la noche se esconde
de tí y de mí,
a veces, de nuestra apatía.
Así arrullo en mi brazo de cristal
20 piezas quebradizas
para adornar mi cuerpo; vacío.
Para impulsar mis pechos
a la sangre de prisa
cubrir mi cara con un manto
criar el sacrificio.
entibiar el agua sumisa
pues su reflejo en mi es un desquicio.
Asusto mi cuerpo y la ropa
que cubre solo en sus rosas
atrae tajante algunas hojas
bañadas en tristes rimas y prosas.
De la mano se cubren enteras
como si celebraran la primavera
de un dolor crucificado
un dolor de fuentes verdaderas.
Te recuerdo; me vacío
para tí lloro mi aire
para tí caigo al suelo
si tus ojos y los míos se cruzaran
rogaría al cielo mi destino.
Te recuerdo sin juicio
perdida.
Aplastada por estrellas marchitas,
secas
iluminada toda tu cara
provocando a las rosas
a que llenen un vacío.
miércoles, 29 de octubre de 2014
Tiendo a no amar mucho de mi misma
Tiendo a no
amar mucho de mi misma
a ocultarle
a mis ojos lo bello,
a bailar
sola en la obscuridad de un día negro.
Hoy, y
ayer, y otros días más
dejé de
escuchar a los pájaros
cantándome la
armonía de un silbido.
No he
escuchado al agua
correr para
envolverme.
Escucho,
sin embargo,
durante toda
la noche
un grillo
cantar,
o gemir
quizás,
o llorar quizás,
entre
silencios,
vacíos.
Tiendo a no
amar mucho de mi misma,
más amar de
entero a otro.
Volcarme
hacia el otro
para desaparecer
y gemir
quizás
y llorar quizás
entre silencios
vacíos.
Sostengo mi
piel de una cumbre
que forcejea
con soltarme.
O amenaza con abandonarme.
Sola en el
vacío de la cresta
entre silencios,
como huecos
de una rosa.
En los que
ningún gemido cabe,
ninguna lágrima
obstinada.
Solo la
nada ocupa el espacio.
A quien
nunca me ve,
observo.
De lejos,
de cerca.
A veces tan
cerca que escucho su palpito.
Como el
grillo en las noches.
Sus ojos me
brillan, me cuelgan,
y ningún
gemido, ningún llanto
ningún vacío,
se logra ver bajo ese manto.
Y no hay
palabras
que me
satisfagan.
No hay
ruido que me perturbe.
Para dejar el silencio.
Para escapar.
Presa en primavera,
condenada a la rosa,
que está marchita
que está marchita
pues el agua ya no es suficiente.
Cautivada por lo monstruoso
lo terrible y lo siniestro
del vacío,
del gemido
y de mis lagrimas
pues,
tiendo a no amar mucho de mi misma.
del gemido
y de mis lagrimas
pues,
tiendo a no amar mucho de mi misma.
martes, 21 de octubre de 2014
Gata
Esperar como una guarra
bajo el no sol de la noche, que
juega bajo mi brazo
el rasguño de un nuevo gato.
Y aún así esperar,
imaginar, partes de sus cuerpos
reaccionando al frío aliento del otro.
a la vida a la muerte
a conversaciones llenas de gemidos
risas y silencios
a la la rosa secada,
bajo la celebración de un fin.
Un fin que aplaza su propia búsqueda.
Un fin anónimo con acento extranjero
con olor a un beso sometido
a reglas
a la completa honestidad
que jamás satisfacerá
ninguna perfección
que el ser humano desee encontrar.
Espero embobada por
la luz que me genera su
cercanía.
Y lejano y mentiroso
ahuyenta sin piedad
cuanta necesidad
busco y espero.
Nadie me pidió hacerlo.
Espero bajo el no sol de la noche,
pero mi gata,
ya se quedó dormida.
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